Un repaso por la crítica bíblica
Creo yo conveniente que para disipar dudas sobre el contenido general de este blog, es conveniente citar las fuentes de las cuales se extraen las conclusiones a las que arribamos. No es la crítica infundada o la mala intención nuestro objetivo. Tampoco los trabajos expuestos pretenden ser una obra definitiva de algo ni tratan de convencer a nadie de nada.
En todo caso, y volviendo al tema de las referencias de investigación, una de las fuentes principales a la que recurrimos generalmente es... ¡la misma Biblia!. Así que me parece conveniente, para los lectores, que siempre tengan una Biblia a mano para consultar cualquier duda que les surja cuando se traten temas bíblicos precisamente. Para esto cualquier Biblia cumple la función de referencia, pero es conveniente aclarar que hay versiones muy manipuladas y el resultado final obtenido es el de una aguda tergiversación de los textos más antiguos. Cabe recordar que los originales no se conservan y sólo han llegado hasta nosotros copias ya bastante alejadas de su sentido primigenio. En el caso de Ficciones Cristianas, la Biblia consultada es (siempre que no se indique otra cosa) la Biblia Latinoamericana que goza de buena aceptación por el catolicismo de habla hispana. Una versión no tan maquillada y muy aceptada también es la Nácar-Colunga, que suele ser consultada aquí en ocasiones. Otras traducciones latinas, en mi opinión, no son aconsejables por su muy mala calidad literaria.
De las corrientes filosóficas racionalistas alemanas, que son las que inician casi a mediados del siglo XVIII la "Búsqueda del Jesús histórico" con lo que se inicia la investigación "seria" por llamarla de alguna manera, podemos mencionar a Hermann Samuel Reimarus que dio un paso metodológico pionero al distinguir la predicación de Jesús y la fé de los apóstoles o de la iglesia primitiva. Con lo cuál se dejó entrever que los evangelios, lejos de ser textos biográficos o históricos, eran un reflejo del estado en que se encontraba el pensamiento de las primeras comunidades.
David Friedrich Strauss, filósofo y teólogo estudiante de Bauer y Hegel, sin querer desacreditar la fé cristiana como lo hizo Reimarus, trato de respetar y conservar el valor religioso de los evangelios, pero no aceptaba la historicidad de éstos. Strauss, atribuía el aspecto milagroso no a la falsedad intencionada, sino a la imaginación mítica. Aunque estimo yo, que el resultado es el mismo... se llega a la aceptación de una farsa tomándola como verídica y real.
Bauer y la escuela de Tubinga, por su parte, confirmaron la prioridad de los evangelios sinópticos sobre el evangelio de Juan.
Hay que destacar otros interesantes investigadores:
- J. Griesbach fue el primero en publicar los evangelios sinópticos en paralelo.
- Karl Lachman observó que Mateo y Lucas siguen el orden de Marcos, lo que llevó a al aceptación de la prioridad de Marcos para el estudio histórico.
- H. J. Holzman popularizó la teoría de las dos fuentes. Aceptando la prioridad de Marcos, centró su atención en el material común de Mateo y Lucas y que no se encuentra en Marcos. Concluyó que la concordancia de orden y de palabras era tan elevada que tenía que existir una fuente escrita común a ambos, a la que nombró Quelle, que en alemán significa fuente y de ahí que habitualmente se hable de la "fuente Q".
- Karl Ludwig Schmidt demostró que las suturas que unen las diferentes perícopas del evangelio de Marcos eran creación del evangelista y por lo tanto no formaban parte de la tradición del Jesús de Nazaret.
- Wilheim Wrede sostenía que Jesús nunca se consideró el Mesías y que su vida no fue mesiánica en absoluto, ya que éste fue añadido a Jesús después de su resurrección.
- Albert Scheweitzer ha tenido un impacto enorme. Se le acredita la recuperación del aspecto escatológico de la vida de Jesús.
Quedarían también, con algunos aciertos: Dibelius, Bultamnn (que sostiene el kerygma o proclamación proveniente de la iglesia primitiva y no de Jesús) y Käsemann.
En la actualidad G.A. Wells y Earl Doherty son los autores más acertados, a mi entender, sobre la problemática del Cristo paulino y el Jesús evangélico.
En este muy ajustado y por supuesto, incompleto resumen, se deja un pantallazo de los postulados aceptados actualmente sobre la crítica bíblica. Ya no se sostiene la idealización piadosa de un itinerante maestro, hacedor de prodigios, profeta apocalíptico, sumo sacerdote, mesías, hijo divino y dios encarnado... ufff, que transitó por este mundo caótico y desvirtuado hace 2000 años atrás.
Aunque para un anestesiado fundamentalista, cuya impronta espiritual es la credulidad, la reacción más probable será, por supuesto... ¡no creer ni una sola palabra, en absoluto! Que paradoja ¿no?


