Apolonio de Tiana... ¿el verdadero Chrìstos?
De los hombres que me han causado cierta intriga, Apolonio ocupa un lugar importante en mi pensamiento. Este hombre, famoso en su tiempo, promulgó la paz entre los hombres, tuvo un gran número de seguidores, realizó milagros inexplicables desde la razón, luchó contra los poderosos que oprimían al pueblo, curó enfermos y devolvió la vida a los muertos.
En Éfeso acabó con una plaga, en Corinto realizó exorcismos, y en Roma resucitó a una mujer muerta. Más tarde viajó a Egipto, Etiopía... siempre rodeado de sus numerosos seguidores.
Fue discípulo de Pitágoras, era vegetariano, sólo se alimentaba de legumbres, se abstenía del vino y de las mujeres, daba sus bienes a los pobres y vivía en los templos. Su género de vida y su lenguaje sentencioso y oscuro, hicieron tal impresión en el vulgo que no tardó en verse rodeado de numerosos discípulos.
Hiba siempre descalzo, fue atraído por el ascetismo y durante 15 años no pronunció una sola palabra. Cuando murió su padre donó toda su herencia, mostrando su rechazo a los bienes materiales.Recorrió buena parte de oriente y el mediterráneo.
Finalmente en Italia fue detenido acusado de conspirar contra el emperador Domiciano y de cometer sacrilegio. Le ofrecieron proclamarse culpable pero no accedió por no creerse culpable de tal delito.
Algunas leyendas cristianas posteriores han opacado un tanto su credibilidad, pretendiendo eclipsarlo ante la tambaleante historia de Jesús, pero evidentemente no han podido borrar su paso por este mundo.
Cuando lo condenaron dijo lo siguiente: "no podéis detener a mi alma, ni siquiera a mi cuerpo". Y allí mismo, ante el tribunal romano, se desvaneció, desapareciendo antes los ojos de los aturdidos miembros del tribunal.
Después de la inexplicable huida de Roma, su pista reaparece en Dicearquia y más tarde en Creta, lugar donde falleció. Tras su muerte se apareció a un joven que tiempo atrás no creyó en sus palabras sobre la inmortalidad del alma. Nunca se ha encontrado su cuerpo.
A diferencia de Jesús, con quien inevitablemente se lo compara, el tiene biógrafos confiables y existen abundantes testimonios que lo certifican.
Lampridio asegura que el emperador Alejandro Severo tenía en su oratorio entre los retratos de Cristo, Abraham y Orfeo, el de Apolonio, y Vopisco (Vida de Aurelio), que hace de él grandes elogios, dice que debe honrársele como ser superior a la humanidad.
León, ministro del rey de los visigodos, invitó a Sidonio Apolinar, obispo de Auvernia, a que le tradujera la vida del filósofo escrita por Philostrato. El obispo escogió el ejemplar más correcto y sobre él hizo su traducción que remitió al ministro con una carta en que ensalza las virtudes del filósofo; diciendo que sólo le faltaba para ser perfecto haber sido cristiano(¿¿¿???), con que necesidad, me pregunto yo.
La vida que posteriormente escribió Philostrato está tomada de otra debida a uno de los compañeros de Apolonio, llamado Damis. De sus escritos auténticos el único que nos queda es la Apología, conservada por Philostrato (VII, 7).
Finalizando, solo me queda por decir que este hombre nació unos años antes de la supuesta vida del Mesías más ignoto del primer siglo.



