La novela Divina
Quisiera tomar como punto de partida para este artículo, un comentario hecho por un amigo, al cuál admiro mucho por su fina percepción, su claridad de ideas y por su excelente pluma literaria. Aprovecho para recomendar su blog, que es de lo mejor que he encontrado ultimamente, y espero que lo visiten y disfruten de el. El sitio es http://blancoynegro.obolog.com/
En cuanto al comentario realizado, este había sido a raíz del artículo anterior aquí tratado (Judas y como morir dos veces), al cuál pueden remitirse.
Sobre la muerte de Judas Iscariote, llama la atención la pequeña parafernalia montada en torno a ella (en especial Hechos 1:17ss) y se hace evidente que la espectacularidad con la que fue presentada, es un mero recurso literario.
Claro, el tipo no se podía morir atragantado comiendo una hamburguesa ni en la cama después de una borrachera infernal. Menos aún, durmiendo apaciblemente como le sucede a muchos. No. Tenía que morir con un elevado grado de violencia si o si. ¿Porqué?. Sencillo, se necesitaba ese giro de dramatismo para cerrar la historia de la traición, la cuál no podía quedar impune. Si matar a alguien era reprochable, más lo era ser el causante de la propia muerte de Dios. Porque recordemos, Jesús... ¡es Dios mismo!.
Pero el ejemplo más claro de artificiocidad literaria, con un estilo netamente helénico, lo encontramos en los evangelios y la muerte, pasión y resurrección de Dios... digo de Jesús. Este tema es tratado ampliamente en la literatura antigua. La ignominiosa muerte del héroe de turno, y su vuelta victoriosa son parte del desenlace en el drama clásico.
Los evangelios, que presentan este estilo literario, tienen la particularidad de incluir acontecimientos históricos en pequeñas proporciones. Allí podemos ver nombres y algunos hechos auténticos, como Poncio Pilato o los diferentes Herodes, con otros ficcticios y anacrónicos al momento de ser puestos por escrito, como los Doce, que distan mucho de ser discípulos de algún oscuro maestro. Como pieza literaria, los evangelios no son biográficos ni históricos, ya que solo reflejan el estado en que se encontraba una de las más influyentes ramas cristianas por esos años.
Pero todos pretenden hacer una relación histórica de la vida del protagonista, aunque desde distintos puntos de vista. Y esto hace que el resultado sea un obra de ficción con elementos heterogéneos que pueden apoyarse en algún punto, pero que terminan por rivalizar entre sí. El caso es que, al margen de la nula historicidad de la resurrección de Jesús, afirmada y buscada, su revestimiento literario tiene visos de la doctrina clásica sobre la obra literaria.
El páthos o acontecimiento patético está bien representado por la pasión, la muerte y la sepultura de Jesús, con una última cena descrita como un intencionado pródromo o preámbulo del desenlace final.
La anagnórisis, cambio de la ignorancia al conocimiento, tiene un sorprendente preludio en la insistencia con que los evangelistas destacan el desconocimiento de la realidad que los discípulos tienen ante los ojos.
Según la narración de Mateo (28, 17), Jesús se aparece a los Once, pero algunos de ellos parecen no enterarse. Las tres Marías reaccionan ante la visión del ángel con temor y espanto (Mc 16, 8). Y cuando María Magdalena cuenta su experiencia, los discípulos no le creen (Mc 16, 11), como tampoco creen a los del camino (Mc 16, 13).
En el texto de Lucas, las noticias aportadas por las mujeres son interpretadas por los apóstoles como desatinos inaceptables (Lc 24, 11). Los discípulos de Emaús van de camino conversando con el resucitado, pero no lo reconocen (Lc 24, 16). Cuando los apóstoles reciben la visita de Jesús, "creen ver un espíritu" (Lc 24, 37).
En el evangelio de Juan, María Magdalena se encontró con Jesús al lado del sepulcro, estuvo hablando con él, "pero no sabía que era Jesús" (Jn 20, 14). Los discípulos que ven a Jesús en la playa de Tiberíades tampoco lo reconocen (Jn 21, 4). Y cuando ya han salido a la orilla, "ninguno osaba preguntarle: ¿Tú quién eres?, sabiendo que era el Señor (Jn 21, 12).
Entonces, ante tantos testimonios inspirados, sólo caben dos conclusiones: o los relatos son una absoluta fabricación, o la humanidad de esa época presentaba el nivel de cretinéz más elevado que jamás pudiera imaginarse. No se entendería de otra manera.
En realidad, estos detalles son el "terminus a quo" de la anagnórisis, (ágnoia o ignorancia), bastante artificiosamente destacada, con lo que hecha por tierra la autenticidad de su contenido.
Para finalizar, el tercer elemento, la peripéteia, es aquí el cambio del luto total y del fracaso al gozo y a la victoria, la que culmina con la elevación radiante de nuestro superhéroe hacia el infinito.
Siempre me he preguntado porqué nunca me ha cautivado esta novela divina. Supongo yo que el motivo, es el terrible rechazo que tengo por la mala literatura.




Comentarios sobre La novela Divina
NUNCA DEJAS DE SORPRENDERME GRACIAS POR TU COMENTARIO
" SOMOS DUEÑOS DE PENSAR Y LIBRES DE SENTIR "
ESTA ES UNA DE MIS FRASES MAS USADAS CREO QUE ES POR QUE ME IDENTIFICA MUCHO Y UNA QUE ME HACE PENSAREN TI ES ESTA
" EL TONTO GRITA ,EL INTELIGENTE OPINA Y EL SABIO CALLA "
YO PIENSO K ERES MUY INTERESANTE Y DEFIENDE SUS PUNTOS DE VISTAS Y PENSAMIENTOS DE UNA MANERA FENOMENAL BESOS ...
YCREO K TIENES RAZON JUDAS DEBIA MORIR DE FORMA DRAMATICA ES EL GRAN FINAL COMO IBA A MORIR COMO EL RESTO DE LOS MORTALES HACI EL IMPACTO NO ES EL MISMO .
Gracias por visitarme y comentar. Pero si todos callaramos, ¿seríamos TODOS sabios?. Si, en realidad trato de no decir nada y prefiero el autismo intelectual... y es ahí cuando hablo de más, pero que le voy a hacer... está en mi naturaleza contradictoria. Un abrazo y gracias nuevamente.
Mil gracias por la presentacion y por tomarte la molestia de anunciar mi blog, sin duda te correspondré. Y no por obligacion, sino por que alguien que trata este tema tan polemico con tanta elocuencia debe ser leido. Una vez mas me das nuevos motivos para afianzarme en mi opinion sobre la Iglesia, lo que me pregunto es como consiguen tener tantos adeptos. Si con investigar un poco ya simplemente pierden toda capacidad de inspirar confianza o tan siquiera credulidad. En realidad creo que lo se, por que apelan a los puntos debiles de la gente, sus esperanzas y desesperanzas. Saludos.