La navidad inventada lV
Ya se ha visto cómo el relato mateano de la navidad carece de historicidad a cualquier nivel; desde fábulas hasta relatos inventados, la forma como Mateo inventa "sucesos" en la vida de Jesús para hacer cumplir lo que en su febril mente de creyente son profecías deja sin habla al lector. Incluso algo tan simple como el nacimiento en Belén es sólo otro cumplimiento forzado de profecía, lo cual se puede constatar al comparar con el relato de Lucas. Ambos, en su afán de inventarse el cumplimiento del nacimiento en Belén se delatan, pues inventan relatos que se contradicen entre sí.
Al examinar la fábula de la natividad de Lucas, primero se encuentra la anunciación que hace Gabriel (un plumífero ángel) del parto virginal que se dará en la futura madre. Después del saludo le informa que va a dar un hijo a quien pondrá por nombre Jesús. Aunque Lucas no es tan delirante en forzar cumplimientos de profecías, sí es un redactor ampliamente influido por la mitología helénica. Utiliza los mismos esquemas narrativos donde se anuncian hechos milagrosos, luego sigue una objeción del protagonista, y por último sigue una réplica del mensajero con una señal divina de validación. La artificialidad de la respuesta de María muestra la falsedad histórica del supuesto suceso:
"María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?"." (Lc. 1, 34)
La respuesta usa el eufemismo de "conocer" para referirse a "copular". Lucas quiere convencer al lector de que María no se había acostado con ningún hombre y que por tanto, el nacimiento de Jesús era milagroso. Para hacer creer esto, pone en labios de María, una doncella hebrea, una respuesta equivalente a esta (en términos modernos):
"¿Cómo será eso, ya que no he tenido relaciones sexuales con NINGÚN hombre?"
Esta respuesta está diseñada para que un lector comprendiera que el parto era virginal. En esta respuesta artificial se está diciendo al lector, que es imposible que el parto se debiera a cualquier tipo de cópula. Es decir, en el plano objetivo, describe bien la mítica finalidad de la fábula, pero en el plano psicológico es flagrantemente falso: Una niña judía nunca hubiera respondido con una respuesta que implícitamente contempla la posibilidad de acostarse con un hombre que no es su marido, delito que implicaba la pena de muerte; el "NINGÚN" o el "No conozco varón" implica el afirmar: "no me he acostado ni con mi esposo ni con ningún otro hombre". Sobra decir de nuevo que ninguna niña judía hubiera contemplado el responder con una respuesta que contemplara el adulterio. La respuesta natural de María (en caso de que la fábula fuera cierta) habría sido: "¿Cómo será eso, ya que no me he acostado con mi hombre? " o algo por el estilo. La objetividad de la respuesta puesta por Lucas en boca de María contrasta con lo artificial, psicológicamente hablando, de la misma. Es un diálogo falso.



